Itinerarios del gusto: torta de garbanzos y “5&5”

Si dando una vuelta por las calles de Livorno tropezáis con un local con el cartel "Pizza y Torta", paraos, entrad y probad la famosa torta de garbanzos: no sólo degustaréis una verdadera exquisitez, sino que además estaréis saboreando un poquito de livornesidad, abriendo así una pequeña ventana por la cual echar un vistazo a esta ciudad cuya esencia se encuentra en las cosas más simples y genuinas, precisamente como la torta de garbanzos.
No hay nada mejor para acompañarla que un vaso de espuma rigurosamente rubia, bebida tradicional de Livorno que aún está muy en boga en la ciudad.
Si después queréis continuar paseando por la ciudad en compañía del nuevo descubrimiento, pedid que os preparen el clásico "cinco y cinco" (nombre que deriva del período en que se compraban 5 céntimos de torta y 5 céntimos de pan), es decir, la torta servida en una "focaccina" o en pan francés para degustar mientras paseáis.

Si tenéis curiosidad por saber más, a continuación podéis leer la leyenda que narra el nacimiento de la torta de garbanzos: se dice que en 1284, durante la Batalla de la Meloria, en la que Génova derrotó a Pisa, hubo una borrasca y el agua salada, inundando las bodegas de las galeras genovesas que estaban llenas de sacos de garbanzos y barriles de aceite, redujo todo a una papilla que los prisioneros y los mismos marineros intentaron comer. El resultado, obviamente, no fue de los mejores.
Entonces decidieron dejar al sol ardiente algunas escudillas: la papilla secada al sol se convirtió en una especie de tortilla, seguramente de sabor más agradable.
Una vez en tierra firme, los genoveses pensaron que podían probar a cocer el compuesto en un horno y así nació la pasta de harina a la genovesa conocida en Livorno como torta de garbanzos.

Y aquí está la receta para los que se atrevan a hacerla en su propia casa:
- Diluid una parte de harina de garbanzos y tres partes de agua en un bol, añadir sal y mezclar enérgicamente para disolver los grumos de harina.
- Dejad reposar la masa durante un par de horas, mezclando de vez en cuando para evitar la decantación de la harina.
- Untad una fuente de cobre estañado con un chorro de aceite de oliva y después de haber añadido medio vaso de aceite, versar la mezcla partiendo del centro de la fuente hasta conseguir un espesor de aproximadamente 5 mm.
- Meted en el horno y cocer hasta que se forme una cortecita dorada, finalmente espolvorearla con pimienta negra.